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Ninos jugando con barro

Vamos a jugar con barro

¿A jugar con barro? ¡Sí! Es una muy buena forma de que tus niños se entretengan, aprendan y estimulen sus sentidos. Les contamos por qué y cómo hacerlo.

Uno de los mejores juguetes para los niños son "veinticinco kilos de barro". Esa es una de las tantas frases del destacado pedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci, quien lleva una vida trabajando exitosamente en programas y proyectos dirigidos a los niños.

Una de las ideas centrales de Tonucci era que los niños jugaran con cosas simples, de tal manera que quedara mucho espacio para que imaginaran y crearan juegos más complejos y según sus gustos.

Por eso, el barro es ideal, ya que es una masa amorfa, que en realidad es solo un poco de tierra con agua, lo que se presenta como un terreno fértil para que el niño invente juegos.

Según la pedagoga argentina Vivi Ramallo, jugar con barro despierta y estimula todo el aparato sensorial y perceptivo de los niños, ya que este elemento tiene aroma, textura y color. Y por otro lado, estimula conductas como alegría, sorpresa y curiosidad.

¿Qué podemos hacer? Lo mejor, si estamos dispuestas a que nuestros pequeños jueguen con barro y se ensucien, es facilitarles esta actividad. Trata de llevarlos a lugares abiertos, donde puedan manipular barro, arena o arcilla, como playas, lagos, campo, etc. Y si estás en un lugar cerrado, como una terraza, pon un plástico que la cubra entera y deja que se entretenga.

Recuerda ponerle ropa cómoda, que sea ideal para jugar y no esté nueva. Es importante que, una vez iniciada la actividad, los niños no sean censurados ni obstaculizados en sus acciones. Todo lo contrario, lo mejor es estimularlos y motivarlos a crear jugando.

Como todo en la vida, debe haber ciertos límites, y el juego no debe ser eterno. Una vez que haya jugado una buena cantidad de tiempo, el juego se corta, limpian toda al área (si estaban en el patio de la casa o en la terraza del departamento), y luego a limpiarse, bañarse y cambiarse de ropa.

Y para las manchas en su ropa, obvio, OMO, imbatible contra las manchas. ¡A jugar! ¡Ensuciarse hace bien!