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Guagua escuchando musica

Mi guagua, la música y yo

Todos hablan del efecto Mozart y de guaguas inteligentes que escuchan música clásica. Pero la verdad es que cualquier canción que uno entone con cariño sirve. Y tú ¿le cantas a tu guagua?

Recuerdo que mientras estaba embarazada, leí un montón sobre el supuesto efecto que la música de Mozart tenía en los niños y cómo influiría en el futuro niño escuchar desde la guatita este tipo de melodías.

En otras notas ya hemos hablado de esto. Y claro, siempre es bueno que los niños escuchen música, pero no existe ninguna evidencia científica que asegure que efectivamente los chicos serían más inteligentes si escuchan a Mozart.

Ahora, sí existen estudios que hablan sobre los beneficios de la música en el desarrollo de los pequeños, en su intelecto, en cómo aprenden y cómo van evolucionando sus habilidades. Pero esto tiene que ver con su capacidad para aprender música más que el tipo de música que escuchen.

Como sea, lo cierto es que puedes lograr tremendos beneficios compartiendo tu gusto por la música con los niños, y desde que son pequeñitos.

Antes de salir con mi prenatal, me compré un segundo par de audífonos para tener en la oficina y un aparatito que se conectaba al computador para que pudiera conectar dos audífonos y escuchar música por ambos al mismo tiempo.

Uno me lo ponía yo en mis oídos y el otro lo metía debajo de mi camiseta y sobre mi guata de meses de embarazo para que mi guagua escuchara lo mismo que yo. Y me encantaba. Dicen que esa sensación placentera que a uno le produce escuchar música que nos gusta, se transmite al feto y le hace bien.

Después, cuando mi gordita nació y despertaba mil veces en la noche, nos turnábamos para verla con mi marido. Él descubrió que si le ponía música, se calmaba mucho más rápido que sin ella.

Yo lo empecé a hacer también y era maravilloso. La tomaba en brazos, ponía casi siempre la misma canción, se la cantaba despacito y más allá de lo pronto que se durmiera, el vínculo que sentía que se formaba con esto era increíble.

Cantarle a tu hija, mirarla a sus ojitos, ver cómo se tranquiliza, es uno de los lindos momentos que recuerdo de sus primeros meses. Era una entrega de amor muy bonita que algún día voy a recordar junto a mi gordita cuando esté grande.

Hoy día la loca ya tiene dos años y le gusta bailar, trata de cantar y como que se enchufa cuando escucha algo. Le gusta de todo, salta con las canciones de niños, se mueve con la música popera y medio kitsh que me gusta a mi, incluso mueve la cabeza cuando el papá le pone rock.

Jajajaja, inténtenlo y lo pasarán tan bien como sus niños cuando escuchen música.