El valor de los valores

Cada día, con cada nueva experiencia, los niños aprenden lecciones sobre la vida que los ayudan a desarrollar valores. Como padres, tenemos en cuenta estos valores y, a menudo de forma inconsciente, cuando hacemos actividades con nuestros hijos como hacer una torta, crear una tarjeta para un pariente, ayudarlos a construir un escondite con sus amigos o simplemente dejarlos jugar en el jardín.

Omo quería explorar más en profundidad la comprensión instintiva de los valores por parte de las madres, así que hablamos con más de 240 madres, 20 abuelas y 5 bisabuelas de 10 lugares de todo el mundo precisamente para ello. Llamamos al proyecto "Mamma Mia", y podés ver algunos de nuestros hallazgos más interesantes abajo.

Los valores son parte integrante de cada uno de nosotros y nos aportan valor personal, social y cultural. En definitiva, dan forma a nuestra identidad y lugar en la sociedad. No solamente nos guían, indicándonos qué es importante, bueno o útil, sino que también nos inspiran y motivan.

Independientemente de las diferencias sociales y culturales, las madres en general perciben como suya la responsabilidad de transmitir valores. Ya sea en Turquía, Brasil o Indonesia, las madres de cualquier lugar del mundo comparten una serie de valores de referencia para criar a sus hijos.

Valores inducidos por las madres (no negociables): Son aquellos que nos sentimos obligadas a inculcar, como la honradez, el respeto a los demás, compartir y dar, la confianza en uno mismo y el respeto y responsabilidad por las tradiciones culturales y los mayores.

Valores inducidos por madres e hijos (alentados): Son aquellos que sentimos que podemos promover de forma activa pero que están ligados a la personalidad, como la determinación o la seguridad en uno mismo, o aquellos que se premian y refuerzan, como el amor y la gratitud hacia la familia o la sociabilidad y las relaciones.

Valores inducidos por el niño (valores secundarios): Son aquellos que entendemos que nuestro hijo desarrollará de forma natural y pasiva, pero que podemos facilitar, como la creatividad, la curiosidad y la imaginación.

Cuando nuestros hijos reconocen y comprenden los valores que hemos intentado inculcar, es muy gratificante y nos llenamos de orgullo y alegría.

Los valores inducidos por los niños, como la creatividad, la imaginación, la curiosidad y el afán de descubrimiento son muy importantes para su desarrollo, pero, como madres, les damos menos importancia. La mayoría de estos valores se inculcan de forma natural y pueden ser estimulados o facilitados a través del juego o las experiencias al aire libre como trepar a un árbol, rodar colina abajo o saltar en un charco.

Aunque podamos sentirnos inquietas por dar libertad a los niños para descubrir a través de la curiosidad, por si se hicieran daño (o volvieran sucios a casa), el juego proporciona a los niños las experiencias esenciales para forjar y construir el carácter. En conjunto con otros valores, también puede aumentar tu felicidad y orgullo, ¿o no sentiste alegría la última vez que tu hijo te hizo un dibujo? No solo demuestra que entienden el amor y la gratitud así como la importancia de compartir y dar, sino que están haciendo gala de tendencias naturalmente creativas e imaginativas.